Comentarios al “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930” respecto del fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya. CIJ., que supuestamente le fija nuevos limites a Colombia con Nicaragua. MERIDIANO 82

ABOGADO FRANCISCO JAVIER VELASCO VÉLEZ

ABOGADO FRANCISCO JAVIER VELASCO VÉLEZ

ABOGADO FRANCISCO JAVIER VELASCO VÉLEZ

La ambigüedad, parcialidad y sesgo del fallo de la CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA DE LA HAYA, que lo vuelve espurio, estriba en que para lo que le conviene a Nicaragua, el supuesto tratado ESGUERRA-BÁRSENAS de 1928 que Nicaragua tachó de nulo en la demanda del año 2000 vale, pero respecto de los limites no vale. To be or not to be ………..Las cosas valen o no valen, pero decir que si sirve para una cosa, y no sirven para la otra, allí esta  el punto en donde la Corte se contradice, y se mete en “una camisa de once varas”, pues la Corte no está autorizada para mediante un fallo fijar los limites de Colombia, esa es una atribución exclusiva del congreso de la República, que la corte no pude violar impunemente, al hacerlo, como lo hizo, infringió el derecho que tiene Colombia a auto determinarse, principio fundamental del derecho internacional, y principio madre de las Naciones Unidas. Resulta que reconoce que el tratado es válido para establecer  el derecho y título de dominio y propiedad de Nicaragua sobre la Costa de Mosquitos y de las Islas Mangles  que por contera es el que le da fundamento para pedir el mar, pero que no sirve para reconocer el derecho que Colombia tiene sobre dicho mar partiendo del meridiano 82 hacia el este, cuando fue la misma Nicaragua que hizo colocar expresamente esa observación en el “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930” por medio de la cual el precitado tratado  entro en vigencia. Desconocer lo que el acta dice que es un principio de prueba serio y válido sobre los límites y frontera entre los dos (2) países, “es salirse por las ramas; ser más papista que el papa” es invocar una supuesta legalidad necia, exorbitante, sospechosa, es desconocer el derecho que ambos países tenían en ese momento para auto regularse y auto determinarse, exigir que la observación sobre el meridiano 82 debió quedar dentro del cuerpo del tratado —que es un limite tan preciso y tan claro que hasta los niños de quinto de primaria de cualquier colegio de nuestro país y de Nicaragua entienden― y no en el “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930”, es un argumento peregrino, porque es afirmar que a un tratado no se le puede hacer un “otro si”, donde diablos esta escrito que a un tratado no se le puede hacer un “otro si”. Así las cosas la corte acepta que el tratado sirve para definir las tierras que dan derecho sobre el mar, pero que el mar de cada uno no esta delimitado porque el “otro si” no vale. Con fundamento en este argumento “traído de los cabellos” que yo he bautizado “loco” porque no le cabe otro adjetivo posible, entra a desconocer el meridiano 82 como un limite válido, a pesar de que el mismo fue respetado por Nicaragua sin interrupción , durante cuarenta y un (41) años contados a partir de la primera objeción que data de 1969, veintiuno (21) de los cuales, ya vigente la nueva legislación sobre los derechos del mar, cuya regulación nace a partir de la firma de la carta de Bogotá de 1948. Otra contradicción estriba en el hecho de aceptar implícitamente que la carta de Bogotá si sirve para que la CIJ adquiera jurisdicción y competencia para dirimir y componer el fallo, pero el “otro si” colocado en el “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930”  mediante la cual entró en vigor el tratado, en donde se aclaró, a solicitud expresa de Nicaragua, que el archipiélago no se extendería al occidente del meridiano 82, no sirve. En este punto falla también la corte, porque desconoce tácitamente que un tratado público es un acto administrativo complejo, es decir, que no sólo, lo comprende el cuerpo per se del tratado sino el resto de documentos necesarios para que el tratado sea válido y entre en vigencia, y uno muy importante sine qua non, de esos documentos, es la famosa “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930”  por medió de la cual se cruzan las comunicaciones de que los Congresos de la República de los dos (2) países, o sea,  tanto el de Colombia como el de Nicaragua aprobaron dicho tratado y que los Presidentes de ambas naciones lo ratificaron.

Se olvida la corte que el tratado es un documento jurídico compuesto que consta de varias partes, una de ellas, de importancia indiscutible, el “acta de canje de ratificaciones de 5 de mayo de 1930” en donde expresamente  por solicitud de Nicaragua quedó escrito que el limite del archipiélago no se extendería al occidente del meridiano 82. Decir que esto no fue una determinación del limite, es pasársela de legalista, para poder justificar que no hay límite, cuando si lo hay, y poder así entrar a aplicar de manera arbitraria el principio de equidad, un principio subjetivo, que le permitió regalar a Nicaragua 100.000 kilómetros cuadrados de mar territorial y espacio aéreo.

FRANCISCO JAVIER VELASCO VÉLEZ

T. P. # 15.433 del C.S.J.

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